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Y no es gratis, porque yo nunca me gano ni un chicle. Rifas, sorteos, concursos… nada. Por eso, el día que gané algo, pensé:
Un stand súper bonito, personas bien vestidas, un aviso gigante de una supuesta agencia de viajes ofreciendo un viaje
al Caribe con todo pago. Solo había que jugar un “raspe y gana”. Yo raspé sin mucha fe… y cuando vi el premio casi salto.
Me emocioné tanto que no me pregunté nada. Ni cómo. Ni por qué. Ni a cambio de qué.
En medio de la felicidad me dijeron: “Solo necesitamos unos daticos para enviarte los tiquetes”.
Y yo, feliz, entregué mi número de cédula, mi celular… hasta el número y código de seguridad de mi tarjeta.
En mi cabeza solo estaba el viaje, la playa, el mar. Pensé: “Esta es mi señal, por fin me tocó algo bueno”.
Después otra. Y otra más. Sentí que se me